martes, 13 de abril de 2010

ARTE CONTEMPORÁNEO ( 2º Parte )


De la "modernidad" a la "postmodernidad" 


Brazo del Sena cerca de GivernyClaude Monet, 1897.

Iglesia de Auvers-sur-OiseVincent Van Gogh, 1890.

Los jugadores de cartaPaul Cézanne, 1895.

Manao Tupapau (El espíritu de los muertos vigila). Paul Gaugin, 1892.
Las transformaciones sociales que condujeron a la sociedad industrial se habían completado en los países más avanzados (Europa Occidental, Estados Unidos) a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, en el horizonte de la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Había comenzando un nuevo ciclo de la Revolución industrial (Segunda Revolución industrial), y se estaba formando una sociedad de consumo de masas presidida en sus aspectos ideológicos por los modernos medios de comunicación vinculados a cambios tecnológicos (era de la electricidad). La Revolución rusa, los fascismos y la Crisis de 1929 supusieron graves desafíos al sistema liberal y capitalista, que no obstante sobrevivió a los agitados tiempos de un período de entreguerras fertilísimo para las artes (vanguardias artísticas) y a la Segunda Guerra Mundial. Posteriormente a ésta, un nuevo ciclo tecnológico, económico y social (tercera revolución industrial) conducirá a lo que se conoce como sociedad postindustrial.
Las artes figurativas pasan por un proceso de transformación, cuyos orígenes están en las viejas culturas euroasiáticas, éstas con una motivación religiosa, firme apoyo en la naturaleza y un centro en el hombre. Desde las cuevas de Altamira al neoclasicismo, pasando por el Partenón, el arte tiene una justificación humana y naturalista.
La máquina hace su aparición, y con ella, las fuerzas gigantescas de nuestra época. Por eso los impresionistas utilizan el tema de la locomotora rauda y humeante. Atrae todo aquello que sea dinámico. Se pinta la luz misma, independiente del objeto. En el impresionismo el tema quedó separado de toda trascendencia. Es una mera fulguración. Luego, con los movimientos del siglo XX, el tema acaba desapareciendo, surgiendo lo que se llama el pretexto. Los artistas ya no tendrán interés en pintar nada concreto, y titularán sus cuadros figuras, objeto, composición, etc.
El humanismo se agota. Gauguin se marcha a Tahití, en busca de motivos y personas no contaminadas con las civilizaciones blancas. Hay un afán por conocer. Se alcanza una sobre valoración del arte de estas aisladas culturas. Surge en la pintura lo que se ha llamado el ingenuismo o lo naif, esto es, la espontaneidad de la expresión. Y por eso nada sorprende que haya interesado especialmente al pintor de hoy, el arte del niño y del demente, regiones que también se quieren englobar dentro de la producción artística. Se penetra en zonas antes vedadas, como el subconsciente. Se desea llegar a las fuentes mismas de la energía, y muchos artistas divagan sobre el problema de la generación (Joan Miró). Existe por tanto, una notoria insatisfacción, y un inagotable afán de descubrir. Es el mismo proceso que se observa en las ciencias experimentales.
En las artes figurativas podemos advertir dos tendencias contrapuestas. Una se erige en continuadora del viejo arte. Esta tendencia conservadora sigue respetando de la forma y la técnica como bases inmutables de la producción artística (escultores como MaillolBourdelle,Clará, pintores como Modigliani). La otra tendencia busca la desintegración de la realidad, deseosa de una especie de liberación de la energía creadora del artista, y llegará incluso a las distintas modalidades de arte abstracto.

Entre los siglos XIX y XX 

Impresionismo 

Aunque el término Impresionismo se aplica en diferentes artes como música y literatura, su vertiente más conocida, y aquélla que fue la precursora, es la pintura impresionista. El movimiento plástico impresionista se desarrolló a partir de la segunda mitad del siglo XIX en Europa —principalmente en Francia— caracterizado, a grandes rasgos, por el intento de plasmar la luz (la «impresión» visual) y el instante, sin reparar en la identidad de aquello que la proyectaba. Es decir, si sus antecesores pintaban formas con identidad, los impresionistas pintarán el momento de luz, más allá de las formas que subyacen bajo éste. El movimiento fue bautizado por la crítica como Impresionismo con ironía y escepticismo respecto al cuadro de Monet Impresión: sol naciente. Siendo diametralmente opuesto a la pintura metafísica, su importancia es clave en el desarrollo del arte posterior, especialmente del postimpresionismo y las vanguardias.

Claude MonetImpresión: soleil levant, 1872–1873 (ParísMuseo Marmottan Monet). Cuadro al que debe su nombre el movimiento.

Posimpresionismo y Simbolismo 

El simbolismo como movimiento, o más bien los simbolistas como grupo de artistas, surgen en oposición al realismo, entendido éste no como el movimiento de Courbet, sino como la consideración del arte como mímesis o imitación de la naturaleza a un nivel meramente superficial, como pudiera hacerlo la reproducción fotográfica. Contaban con el precedente de la obra de algunos pintores cuya obra es simultánea a la de la primera generación impresionista, especialmente Gustave Moreau o Félicien Rops, que a veces se encuadran en un movimiento denominado decadentista. El simbolismo considera que el arte debe ser una idea y una creación a partir de lo perceptivo y visual. Paul Gauguin, por ejemplo, intenta ver el mundo exterior como lo siente el espectador, pretendiendo expresar una idea.
Los simbolistas también se vinculan a la literatura y la filosofía. La teorización sobre el arte se difundía en numerosas revistas y se apoyaba intelectualmente en la obra filosófica de Bergson (vitalismo o élan vital), o la obra poética de Baudelaire (su propuesta de "correspondencia" o relación entre el alma y los que aprecian la naturaleza inanimada).
GauguinCézanneToulouse-Lautrec y Van Gogh, o los puntillistas Seurat y Signac, son muy frecuentemente englobados dentro de la denominación neoimpresionismo (utilizado por el crítico francés Félix Fénéon en 1887 para referirse a los puntillistas o divisionistas) o postimpresionismo (utilizado por el crítico inglés Robert Fry en la exposición "Manet and the Post-Impresionists" en Londres en 1910); con lo que se quiere indicar que sus propuestas pictóricas desarrollan y amplían el tratamiento de la luz y la pincelada propia de los primeros impresionistas, aunque a través de muy distintos medios (el tratamiento del volumen, de la línea, del color, de la simplificación o división de cada punto de la materia pictórica, etc.) y de los propios conceptos representados.

Serpientes de aguaGustav Klimt (principios del siglo XX).
Dragón de la escalinata del Parque Güell
Barcelona. Antoni Gaudí, 1900-1914.

Escalera de la casa del arquitecto Victor Horta, Bruselas.

"Fin de siècle": Modernismo 

La indiscutible centralidad de París como centro mundial del arte, se ve emulada en el cambio de siglo (fin de sièclenoucentisme) con el surgimiento de activos núcleos por toda Europa (Viena, Bruselas, Barcelona, Milán, Riga, etc.)

Arte "contemporáneo" (siglo XX) 

En el arte del siglo XX, como en todos los ámbitos de la vida contemporánea, la ruptura con los módulos tradicionales es una de las características esenciales. El constante cuestionamiento de los convencionalismos convierte en un valor en sí misma a la transgresión por el mismo hecho de ser provocativa (épater le bourgeoise), con que la provocación termina fijándose como una convención más, y por tanto, generadora de oposición tanto desde una óptica subversiva como conservadora (todo lo que no es tradición, es plagio -Eugenio D'Ors-).
Los constantes avances científicos acostumbran a individuo y sociedad a dar por sentado que las posibilidades para el desarrollo de cuotas cada vez más altas de bienestar y consumo sólo está frenado por obstáculos sociales y políticos que cada vez tienen menos sentido; o al menos cada vez se soportan con menos paciencia, se denuncian y no dejan de ser removidos, bien sea por el reformismo social e institucional, bien por revoluciones de muy distinto signo, movilizaciones de masas y las más violentas y mortíferas guerras de la historia.
La propia personalidad del hombre es objeto de cuestionamiento, a través de los obscuros caminos del inconsciente desvelados por el psicoanálisis.
El artista ha accedido a su completa libertad, o al menos es lo que de él se espera, en una nueva función social que lo equipara a poetas y pensadores (los intelectuales) que se supone que han de interpretar la realidad y señalar los caminos de futuro.
La técnica por un lado, pone al hombre en posición de poder intentarlo todo; pero no sin crearle al mismo tiempo una nueva esclavitud: la de la máquina (fordismo y cadena de montaje magistralmente reflejados en Tiempos modernos de Charles Chaplin -1936-), un mundo repetitivo de una intensidad agobiante que, pese a su comodidad, produce un gran desasosiego e insatisfacción, que el arte expresa a través de la irracionalidad.
Todo se ha intentado y todo se ha hecho posible, en la realidad como en el arte. Si se habla de una nueva arquitectura espacial, si es posible una ciudad subterránea, también la escultura se ha convertido en un objeto que se mueve, o confunde sus límites con la pintura, que se hace matérica. La misma música ha llegado a ser conjugada con las artes plásticas. Nunca ha habido una mayor capacidad asociativa entre las artes.
Pero es evidente que esta libertad para inventar y crear permite todo tipo de excesos, desde los excesos creativos conscientes de las vanguardias que el nazismo demonizó como arte degenerado, hasta los subproductos artísticos de consumo masivo que la élite desprecia como "de mal gusto": el kitsch (trivialidad y capricho sin depurar, deliberada o inconscientemente ajeno a la supuesta finalidad trascendental del arte).

Primera mitad del siglo XX: Las "Vanguardias" 


Retrato de Picasso, por Juan Gris, 1912.
Las denominadas vanguardias históricas de la primera mitad del siglo XX tienen su fecha de nacimiento en la irrupción de los fauves en el Salón de Otoño parisino de1905. La fuerte personalidad y voluntad de estilo de los artistas hace imposible clasificar a muchos de ellos en un sólo estilo o movimiento. A ello también contribuye lo efímero de algunos de estos, que agotan su capacidad de atracción o su impacto provocativo en pocos años. Por ejemplo, Picasso suele ser clasificado en fases o épocas (azul, rosa, cubista, de los ballets rusos, surrealista, de la Suite Vollard, del Gernica, de Vallauris, etc.) que por su extraordinaria diversidad y fecundidad parecerían obra de varios artistas diferentes. Además, como en el Renacimiento, muchos de estos artistas no se limitan a un arte, y son a la vez pintores, grabadores, escultores, fotógrafos, cineastas, etc. Especialmente en el caso de los arquitectos, cuya formación profesional (en diálogo y a veces debate con la de los ingenieros) les empuja a expresarse en todas las dimensiones del espacio (urbanismo, interiorismo, diseño industrial, etc.) y de las otras artes plásticas.
En la primera década del siglo XX, la tecnología, ciertamente, realizaba rápidos progresos, pero aún estaba lejos de haber penetrado completamente en la vida cotidiana de la mayor parte de los europeos. Las terribles condiciones sociales que habían impresionado a ciertos grandes escritores del siglo precedente, como Dickens y Zola, subsistían en gran parte sin que se hubiera puesto remedio; al abismo entre las distintas clases de la sociedad que persistía en todos los países de Europa; En Estados Unidos, además, con el nacimiento de una nueva plutocracia —los Astor, los Vanderbilt, los Guggenheim, los Goluf— parecían incluso hacerse más amplio, mientras las enormes riquezas de un continente se iban acumulado en manos de unos cuantos privilegiados.
Solía admitirse que el arte era, y debía seguir siendo, asunto de un grupo que, en relación con el resto del cuerpo social, era muy reducido, formado por la aristocracia, la plutocracia y la clase media acomodada y culta, su principal componente. Ciertos intentos, que existieron, de llevar al contacto con el público más amplio —de los que son ejemplos distintos, surgidos los dos en Londres, el Victoria and Albert Museum y la Whitechapel Art Gallery— debían su existencia a aquellos impulsos filantrópicos que fueron característicos del siglo XIX en la misma medida, al menos que lo fueron las injusticias sociales por otro lado. De modo significativo, la dirección de estas empresas estaban en manos de la clase media, y aunque los Fauve de 1905 eran verdaderas "bestias salvajes", como jocosamente los habían apodado los críticos de moda, no amenazaban más que la tranquilidad de un pequeño grupo social.

A strada entra nella casa  (Una calle entra en la casa) del futurista Umberto Boccioni, 1911.
Vanguardias anteriores a la Primera Guerra Mundial

Edificio de la Bauhaus en Dessau (1925-1932). Walter Gropius.
Vanguardias anteriores a la Crisis de 1929 
Las posibilidades expresivas de la fotografía más allá de la mera reproducción de la realidad son exploradas por artistas como László Moholy-Nagy o Man Ray.
    Vanguardias y "Antivanguardias" anteriores a la Segunda Guerra Mundial 

    El Cura Hidalgo. Mural del Palacio de Gobierno de Guadalajara (México). José Clemente Orozco.
    Desde una perspectiva completamente antivanguardista, los artes impulsados desde el poder por los regímenes totalitarios:
    • Realismo socialista. El estalinismo optó por impulsar un arte fácilmente comprensible por las masas, tras las experiencias vanguardistas de los años veinte (constructivismo), que pasaron a calificarse de elitismo burgués.
    • Arte nazi (en: Art of the Third Reich), en la Alemania nazi de los años treinta y cuarenta. Se definía como arte ario, propio de una raza superior y opuesto al arte degenerado (que identificaba como el arte de los deficientes mentales y de las razas inferiores, y definía como una degeneración del gusto artístico que los judíos pretenderían imponer con la etiquetas devanguardiaabstracto o expresionista).
    • El arte fascista, entendido como el realizado en el periodo de entreguerras en la Italia fascista, incluso impulsado por el movimiento fascista, fue mucho más diverso, incluyendo manifestaciones vanguardistas como el futurismo y de arquitectura racionalista, pero también manifestaciones clasicistas más cercanas al arte nazi.